ecuador Print this page
ABDALA BUCARAM ORTIZ
Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo
Nació en la ciudad de Quito, el 21 de febrero de 1747, siendo bautizado y anotado en los libros de los chapetones, según costumbre de la época por el Padre Valverde. No obstante esta circunstancia inusual para la época, Eugenio de Santa Cruz y Espejo, afronta años difíciles en su niñez, asistiendo a una pequeña escuelita, en donde incluso faltaba una pizarra, por lo que las anotaciones se hacían sobre la arena -según cuentan las crónicas-. Mas tarde ingresa al Colegio Seminario de los Dominicos y luego a la Universidad de Santo Tomás, en donde obtiene sus grados doctorales y sólidos conocimientos teológicos. Pero la etapa de formación mas importante constituye aquella en la que le tocó residir en el viejo Hospital de la Misericordia de Nuestro Señor [actual Hospital San Juan de Dios] porque allí le encontramos junto a su mejor mentor, su padre, quien le guía en ciencias positivas y en los preceptos de la ética humana. Por su cuenta cultiva las letras complementando de este modo su formación.

En 1767 al cumplir veinte años, obtiene el título de doctor en medicina, a pesar de las escasas posibilidades de estudio y limitaciones en el conocimiento sobre las materias pertinentes que entonces se ofrecía.

Pero la capacidad y persistencia de Espejo rebasan y en mucho aquellas posibilidades, demostrándolo en el ejercicio de su profesión e integridad científica que se pone de manifiesto en el "Luciano", "La Ciencia Blancardina", "Reflexiones sobre las viruela", "El Marco Porcio Catón", en el que se evidencia no sólo el dominio de la materia sino juicios y teorías avanzadas para su época.

Además su ilustración abarca la Teología, las Leyes, el Periodismo, las Letras. Su tarea como escritor se pone de manifiesto en varios géneros: el ensayo científico, el periodismo, la oratoria, la epístola, el panfleto.

Su trabajo creativo es una respuesta a sus vivencias como son sus "Defensas de los curas de Riobamba" y sus "Cartas Riobambenses"; su preocupación por el pueblo de Quito, está demostrada en "Primicias de la Cultura de Quito"; sus incógnitas teológicas en "El Sermón de los Dolores de la Virgen" o "El Panegírico del Apóstol San Pedro".

En 1781 circulan copias manuscritas de "El Retrato de Golilla" [
opúsculos contra el Rey de España Carlos III, en su primera parte, y en la segunda contra el Marqués de Sonora don José Galves] que seis años después serán la causa para acusaciones contra Espejo que provocarían su extrañamiento a Colombia, en donde conoce a Nariño con quien traba amistad y sobre todo un inquebrantable compromiso político.

Antes de 1783, Espejo es nombrado por el Presidente y Consejero de Indias José León, como Médico del grupo de expedicionarios hacia el Marañón para levantar la Carta Geográfica Limítrofe entre las posesiones portuguesas y españolas. Espejo elude esta especie de exilio al que se le quiso someter, acusándolo de propalar injurias sobre las autoridades.

Su trabajo científico también provoca resistencias. "Las Reflexiones sobre las viruelas" en las que de algún modo se adelanta a Pasteur en cuanto al conocimiento sobre las bacterias, contiene duras críticas a los profesionales de entonces por su apatía y mediocridad.

Los mencionados profesionales, el Presidente Villalengua, los padres betlemitas, los literatos a quienes señala en el Luciano, en fin todos quienes han sido estigmatizados por Espejo, se confabulan entonces contra él obligándole a refugiarse en algún sitio de nuestra serranía, desde donde escribe la Defensa de los Curas de Riobamba, que habían sido acusados por un tal Barreto de realizar cobros indebidos en las fiestas de los indios, obstaculizando con ello su labor como Comisionado de la Real Cobranza de Tributos.

En esta época escribe las "Cartas Riobambenses" de las cuales se afirma son el primer atisbo de novela por su argumentación y estructura a manera de diario.

Villalengua, no soporta mas e inicia la persecución a Espejo, tomando como pretexto el contenido del "Retrato de Golilla" para ordenar su apresamiento. En 1787 es detenido por Mazorra, encontrándose entre sus papeles algunos pliegos de la obra que provocó su apresamiento. Desde la cárcel escribe las representaciones al Rey que son una autodefensa y una especie de contrición por su conducta. Villalengua no pudiendo confirmar su prisión lo extraña a Colombia a fin de que el Virrey de Bogotá, resuelva el caso.

En Colombia entabla relaciones con Nariño y mas tarde con el Marqués de Selva Alegre quien se encargará de propagar el Discurso de "La Escuela de la Concordia".

Las acusaciones contra Espejo no encuentran sustentación por lo que el Virrey ordena su libertad, retornando a Quito en 1791. Desde entonces su actividad política es intensa e indeclinable. Como miembro de la Sociedad Patriótica de Amigos del País, crea "Primicias de la Cultura de Quito" cuyo primer número circula el jueves 5 de enero de 1792, impreso en la tipografía de Raimundo Salazar. Circularon 7 números de este periódico escrito casi en su totalidad por Espejo, a través de los cuales alentaba la idea de libertad de las Colonias, por lo que es perseguido y escarnecido. El 21 de octubre de 1794, Quito se ve invadida por unas pequeñas banderitas de color escarlata con una sui-géneris inscripción "Liber esto. Felicitatem et gloriam consequto. Salva Cruce", inculpándose de este hecho a un maestro de escuela Marcelino Pérez, a don Vicente Peñaherrera, sin que se confirmara autoría alguna, recayendo finalmente la acusación en Espejo.

El 30 de enero de 1795 se produce su confinamiento en el Civilizador, para luego trasladarlo a la Cárcel Pública, de la cual no saldrá sino para morir el 27 de diciembre de 1795.
Go back Close window